La familia Martínez había estado planificando su crucero por el Mediterráneo durante más de un año. Elena, la madre, siempre había soñado con visitar las islas griegas. Su esposo Carlos estaba emocionado por ver las ruinas antiguas en Italia. Sus hijos adolescentes, Sofía y Miguel, esperaban sobre todo el entretenimiento del barco. La familia llegó al puerto de Barcelona temprano por la mañana. El crucero era enorme y brillaba blanco contra el cielo azul. 'Parece una ciudad flotante,' dijo Miguel con asombro. Después de registrarse y pasar por seguridad, abordaron el barco. Un miembro de la tripulación les dio la bienvenida y les entregó un mapa del barco. Su camarote estaba en la octava cubierta y tenía un balcón con vistas al mar. Sofía corrió inmediatamente al balcón para tomar fotos. El barco zarpó al atardecer, y la familia vio a Barcelona desaparecer lentamente. Esa noche exploraron el barco y descubrieron numerosos restaurantes y salones. El comedor principal era elegante con lámparas de araña de cristal colgando del techo. También encontraron una piscina en la cubierta superior rodeada de cómodas tumbonas. La primera escala fue la isla de Mallorca. La familia hizo una visita guiada a la capital, Palma. La catedral era impresionante con su arquitectura gótica. Carlos pasó mucho tiempo fotografiando los intrincados tallados en piedra. Después de Mallorca, el barco navegó hacia la costa italiana. Durante el día en el mar, la familia probó varias actividades a bordo. Miguel participó en una competición de escalada y ganó el tercer puesto. Sofía pasó la tarde en el spa recibiendo un tratamiento facial. Elena asistió a una clase de cocina donde aprendió a hacer pasta fresca. Carlos se relajó junto a la piscina con un buen libro sobre historia romana. A la mañana siguiente, se despertaron y vieron la costa de Italia desde su balcón. Habían llegado a Roma, o más precisamente, al puerto de Civitavecchia. Un autobús los llevó al centro histórico de Roma para un día de exploración. El Coliseo era aún más impresionante en persona que en las fotografías. Carlos explicó a los niños cómo los gladiadores solían luchar allí. Tiraron monedas en la Fontana de Trevi y pidieron deseos. 'Pedí otro crucero el próximo año,' admitió Sofía con una sonrisa. Para el almuerzo, comieron pizza italiana auténtica en un pequeño restaurante cerca del Panteón. Miguel declaró que era la mejor pizza que había probado en su vida. Al día siguiente, el barco se detuvo en Nápoles. Desde allí, hicieron una excursión a la antigua ciudad de Pompeya. Caminar por las calles preservadas era como viajar en el tiempo. El guía les contó sobre la erupción volcánica que enterró la ciudad. A Sofía le pareció fascinante y aterrador imaginar ese día. Después de Italia, el crucero continuó hacia Grecia. El mar estaba tranquilo, y el tiempo era perfecto para tomar el sol. Una noche, la familia asistió a un espectáculo espectacular en el teatro del barco. Los artistas bailaron y cantaron canciones de famosos musicales de Broadway. La isla de Santorini fue el punto culminante del viaje para Elena. Los edificios blancos con cúpulas azules parecían exactamente como en las postales. Montaron en burros por la empinada ladera para llegar al pueblo de Oia. Miguel estaba nervioso por montar un burro al principio, pero pronto lo disfrutó. La familia vio la puesta de sol desde la terraza de un restaurante con vistas a la caldera. El cielo se volvió naranja y rosa mientras el sol se hundía bajo el horizonte. 'Esto es lo más hermoso que he visto en mi vida,' susurró Elena. El barco también visitó la isla de Míkonos, conocida por su vibrante vida nocturna. Sin embargo, la familia prefirió explorar el encantador casco antiguo durante el día. Pasearon por calles estrechas llenas de tiendas boutique y galerías de arte. La última noche del crucero, el barco organizó una cena formal. Todos se vistieron elegantemente, y los niños se sintieron como estrellas de cine. El capitán pronunció un discurso agradeciendo a los pasajeros por unirse al viaje. Después de la cena, hubo baile bajo las estrellas en la cubierta superior. Carlos y Elena bailaron juntos mientras sus hijos miraban y reían. El barco regresó a Barcelona a la mañana siguiente. La familia se sintió triste de que su aventura estuviera llegando a su fin. Mientras hacían las maletas, compartieron sus recuerdos favoritos. 'La historia de los gladiadores en Roma fue mi parte favorita,' dijo Miguel. 'Para mí, fueron los tratamientos de spa,' añadió Sofía. Carlos mencionó las ruinas de Pompeya, y Elena eligió la puesta de sol de Santorini. Se prometieron hacer otro crucero juntos algún día. Quizás la próxima vez explorarían el Caribe o los fiordos noruegos. De vuelta a casa, imprimieron sus fotos favoritas y crearon un álbum familiar. Cada vez que miraban el álbum, sentían el calor de esos días felices. El crucero les había dado no solo unas vacaciones, sino recuerdos preciosos juntos. Y eso, todos estuvieron de acuerdo, era el mayor tesoro de todos.

Spanish Story (B1)El crucero
Esta historia B1 en Español está diseñada para intermedio que están aprendiendo Español. Incluye vocabulario simple y oraciones cortas para ayudarte a mejorar tus habilidades de lectura y escucha. Haz clic en cualquier palabra para ver traducciones y escuchar la pronunciación.
About this story
La familia Martínez se embarca en un inolvidable crucero por el Mediterráneo, visitando Barcelona, Mallorca, Roma, Nápoles, Pompeya, Santorini y Míkonos. A través de ruinas antiguas, atardeceres impresionantes y experiencias compartidas a bordo, crean recuerdos duraderos y fortalecen sus lazos familiares.
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Comprehension Questions
4 questions
1
¿Desde qué ciudad partió el crucero de la familia Martínez?
2
¿En qué actividad a bordo participó Miguel durante el día de navegación?
3
¿Cuál fue el primer puerto de escala de la familia después de salir de Barcelona?
4
¿Qué pidió Sofia cuando la familia lanzó monedas a la Fontana de Trevi?
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